¿Hey!, ¿Cómo te va?... va todo suave, más o menos se dá... el tiempo dirá...

If you're willing to change the world, let LOVE be your energy...


Un Viaje...

Un Viaje...
-por debajo de la piel de asfalto-

jueves, 19 de junio de 2008



Lo verdaderamente excepcional en él es que a pesar de su vida disoluta, seguían habiendo momentos en los que aún daba la impresión de ser una carne casi intacta...

Más o menos Constantino Kavafis...días de 1901

domingo, 13 de abril de 2008

Escapar



- Antes, la gente sí moría de amor. Quizás ese sea motivo suficiente.
El sol comenzaba a recostarse, el cansancio le obligó a dejarse vencer por las nubes llorosas.
Una gota en la frente.
- ¿Será motivo suficiente?
Una segunda gota.
El viento le empujaba y, ella simplemente se dejaba arrastrar.
- Alguien tiene que hacerlo. Si desapareció, en mi aparecerá…
Soltó el libro que tenía en las manos y dejó caer libremente sus lágrimas. Se fueron con el viento.
Se perdieron con la lluvia.
Unas luces le apuntaban desde muy abajo, pero sentía que la luz de arriba la abrazaba con más fuerza.
No escuchaba nada. Sus pensamientos generaban un ruido hipnotizador.
Nunca se había sentido tan a gusto con la soledad.
Abrió los brazos mientras alzaba la mirada hacia el sol sollozante.
Suspiró.
Cerró los ojos y dejó que el viento terminara de hacer el resto.
Abrió los ojos.
Sintió la claridad reconfortante del blanco.
Sonrió.

...los recuerdos cristalizan con el tiempo. La memoria conserva algunos bajo forma de cuarzos olorosos. Pero la mayoría de ellos se sospecha que nunca fueron del todo pulidos. Esos son los que siguen y seguirán volviendo, como lo hace todo aquello que no se resuelve con el tiempo...

domingo, 30 de marzo de 2008

Un Viaje

Por debajo de la piel de asfalto. Te introduces varios metros hasta donde la luz de arriba no te puede abrazar. Sea el sol. Sea la luna.
Hago fila para poder entrar, pero antes de mí y de ti, cientos de personas apuradas y con mil preocupaciones en su haber, pasaron ya. Y es que es tan fácil volverse gris que cuando menos lo esperas, eres uno de ellos.
Es la gente sin personalidad, la gente común, resignada a su irrelevancia, viviendo con el miedo al qué dirán.
- Si paso desapercibido nadie dañará – Al menos eso te repites por dentro.
Pero en tu esfuerzo por ser nada entre el todo, no puedes evitar juzgar y ser juzgado. Ves mal al que se atreve a ser original, al que es por si mismo, ya que de estos pocos hay; pero no eres capaz de ver a nadie a los ojos. Sentimiento de inferioridad probablemente.
Lo distinto te espanta.
Lo igual te atormenta, te frustra, pero no haces nada por dejar de serlo.
¿Qué conoces de la naturaleza que te rodea? Nada. Acéptalo. Es un hecho que estás contaminado por el virus de la “normalidad”. Y por lo mismo, no eres capaz de controlar ni siquiera tu propia existencia.
¿Sabes qué buscas? Tampoco. Y quien conozca la respuesta a estas preguntas seguramente vive acosado por la falta de aprobación de los grises.
Se acerca el transportador de comunes. Se abre la puerta frente a ti y, cuando menos te das cuenta, te encuentras en medio de una batalla odiosa por obtener un espacio dentro. Empujones, miradas esquivas, jalones y uno que otro manoseo cobarde son tu bienvenida.
El calor es sofocante
– ¡Quiero respirar! – Te repites a ti mismo, pero eso es algo imposible, al menos no podrás hacerlo hasta que salgas de ahí. Antes de terminar de acomodarte, un zumbido amenaza con cerrar las puertas. Se cierran entonces.
Miras a tu alrededor y todo el mundo pretende hacer como que no está ahí, quizás tú también. Si por accidente unos ojos se cruzan con los tuyos, en menos de una fracción de segundo el contacto se habrá esquivado; sin embargo todos se han visto ya.
¿Por qué no eres como yo?...Resuena en un eterno silencio interno.
Todos pretenden ser originales y únicos disfrazados de normalidad. Imposible trascendencia. La falsedad te rodea, el error mas grande es pretender dar una imagen que ni tú te crees, y todo porque así te han dicho que tiene que ser, en todas partes lo has escuchado pero aún no te has dado cuenta que el ser tú mismo es cosa de voluntad, de actitud, no en ponerte máscaras que pretendan ser distintas y que terminan siendo iguales.
Un vistazo bastará para “conocer” al otro.
- Probablemente sea un delincuente… – Dirán algunos de aquél.
- ¡Ésta es una descarada! – Dirán de ella.
La verdad es que se teme lo que aparentemente es distinto; y nunca sabrás cómo era porque no pudiste hacer mas que pensar lo que crees que debe ser. Agradece a tus precipitadas conclusiones.
Conóceme, atrévete.
En ocasiones siento que no hablamos el mismo idioma. Nuestros mundos son tan distintos que no nos entenderíamos. Como si no fuéramos humanos para percibir con los sentidos.
-¡No me mires. No me toques. No me hables. No me escuches. No me pruebes. No me conozcas! Es el suplicio eterno de 97 segundos de viaje.
Las puertas se abren, misma rutina, nuevos empujones, miradas, manoseos y jalones. Algunos se quedan y repetirán el ritual. Los que se van… también.
Las puertas se cierran.
Miras a tu alrededor y todo el mundo pretende hacer como que no está ahí…
Las puertas se abren, las puertas se cierran; y tú… también.